Seguimos avanzando todas las novedades que nos esperan para la próxima temporada primavera / verano de 2011. En esta ocasión, nos hemos quedado muy pero que muy atrapados con lo que nos ofrece el tándem Lee Denim y Vivienne Westwood Anglomania, y que tan buenos momentos nos ha dado en los últimos meses. Sobra decir que resulta más que apetecible poder acceder a los diseños de alguien como Westwood, y que es más que loable que una marca como Lee se alíe con ella para poder hacer una línea accesible y affordable para el bolsillo estándar sin perder ni un ápice del espíritu arriesgado y atrevido que siempre impera en las colecciones de la diseñadora. Estamos de enhorabuena, porque ahora sabemos que esta colaboración no es flor de un día, sino que tendrá continuidad en unos meses y, por lo que hemos visto, no dejará indiferente a nadie.

La primera colección cápsula de Vivienne Westwood Anglomania para Lee Denim apostaba por recuperar esencia de los diseños de los años 70 y 80 que hicieron famosa a la diseñadora británica: rescataba el look punk seminal que popularizara en su día y lo reinventaba para adaptarlo a los nuevos tiempos. Así, se podían ver cortes y líneas ya conocidos pero con materiales y colores totalmente a la última: blue denim, camel y dorados, todo mucho más casual y ponible de lo que es habitual en Anglomania, no hay que perder de vista que esta colección se hizo para ser llevada en la calle y para el día a día.

Para el próximo verano, la colaboración da una importante vuelta de tuerca y representa estupendamente lo del “aún hay más”. Lejos de acomodarse en los logros conseguidos, nos presentan una colección mucho más divertida, descarada, desfasada y atrevida. No apta para armarios convencionales, todo sea dicho. La diseñadora toma los festivales de verano como leit motiv (oportunismo inteligente) y como cajón desastre en el que se dan cabida bikers, rockanrolleros, hardrockers, punks, modernos y otras especies musicales. ¿Qué puede resultar de esta mêlée estética? Pues denim al cuadrado (protagonista absoluto y comprensible de la colección), nevaditos, cadenacas, tornasolados y psicodelia por un tubo. Los materiales son gastados, lavados, rotos y doblemente entintados, y el resultado son unas prendas un poco de tripi pero que en el contexto de sea, sex, sun & music apetecen como una cerveza fría aunque sea servida en vaso de plástico. En ellas confieren en un look sexy, agresivo y desenfadado y en ellos adquieren un ligero toque étnico que fijo que al bueno de Hendrix le flipaban lo suficiente como para quemar una guitarra en su honor.

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