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Seguro que conoces a Lil Bub, uno de los gatetes más famosos de Internet que, ahora, además, acaba de lanzar su primer disco. ¿Se puede estar más loquer?

 

Por alguna razón no del todo explicable, Internet ama los gatos. No hablo de esa fase “The Smiths, té, flores y gatos” -no siendo casual la relación entre los bichitos peludos y la banda británica, siendo su ex-líder un fan tan reconocido de los felinos que hasta existe un Tumblr entero dedicado al asunto- por la que creo que todo adolescente ha pasado, sino de un genuino y verdadero fervor por los gatetes por parte de esa facción de la población humana que goza de conexión Wi-Fi.

Quizás se deba al hecho de que los gatos, con sus ojos grandes y caritas redondas, pueden recordar a un bebé humano, despertando así automáticamente un instinto de protección y ternura en nosotros; o quizás a que al ser animales que no salen de casa sus dueños necesiten de lugares no físicos (aka Internet) para relacionarse y compartir experiencias. Ni idea, la verdad. Pero lo innegable es que bolitas de pelo cuales Keyboard Cat, Grumpy Cat, Colonel Meow y hasta el amasijo de píxeles que es Nyan Cat nos tienen locos: la canción “Can’t Hug Every Cat” lo resume a la perfección.

Creo que ha quedado claro que me flipan los gatos, y más los gatos de Internet. Y, sin embargo, hasta hace dos días no tenía ni idea de la existencia de Lil Bub: una gatita con severas degeneraciones genéticas que, entre otras cosas, hacen que camine raro y que siempre tenga la lengua fuera (su génetica no la hace sufrir y es una gati saludable, no preocuparse). El hecho es que, tras colaborar con Andrew W.K., Steve Albini o los mismísimos Killer Mike y El-P para “Meow The Jewels” (el remix en clave de sonidos gatunos de su segundo disco al completo; y aprovecho para linkear el video al primer single pues resume a la perfección la relación felinos-Internet), Lil Bub va a sacar ahora su primer disco en solitario, disponible a partir del 4 de diciembre: “Science & Magic” (Joyful Noise, 2015).

Sí, vale, queda claro que no es realmente la gata la artífice del disco, pero la verdad es que usar su popularidad en Internet para crear todo un universo alrededor de ella en el que se supone que Lil Bub ha venido desde el espacio intergaláctico en una misión para ayudar los seres humanos y los animales con su talento y magia -en términos cortos: todo lo recaudado mediante la imagen de esta curiosa gata se dona a una asociación para animales que necesitan cuidados especiales- es una idea fantástica siempre que el animal no sufra lo más mínimo. Si además la música mola, como es el caso del primer single del álbum, “New Gravity“, mejor que mejor: glitcheados, loops y sintes que se funden en un tema que a momentos hasta recuerda los mejores puntazos de “Let It Happen” de Tame Impala.

 

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