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Linda Guilala están a punto de editar su nuevo disco “Psiconáutica”… Y en FPMag tenemos el honor de estrenar su temazo “Monstruo”.

 

Cuando Linda Guilala descubrieron la primera canción de adelanto de su anhelado segundo álbum, “Psiconáutica” (Elefant, 2016), la shoegazer, etérea e hipnótica “Cosas Nuevas”, nos arriesgamos a aventurar que Eva Iván conquistarían nuestros sentidos con su nuevo largo a base de caricias eléctricas dulcemente distorsionadas, melodías hechizantes y vapores entre lisérgicos y espirituales.

En realidad, más que una atrevida reflexión, era una apuesta sobre seguro esperar algo así de las futuras composiciones de Linda Guilala después de quedar impresionados hace dos años con su mini-álbum Xeristar (Elefant, 2014). Hecho que se ha ido confirmando con los siguientes avances de “Psiconáutica”, las saltarinas y contagiosas “Accidente” y “La Última Vez (1ª Recidiva)”, que sumergían en feedback guitarrero briosos ritmos deudores del indie-pop de la escuela C86 y envolventes notas de sintetizador. Ahora le toca el turno de prolongar este festín eléctrico a “Monstruo”, pieza que estrenamos en exclusiva en FPMag.

En comparación con los dos anteriores temas ya conocidos, “Monstruo” se distingue por su desarrollo lánguido pero firme, cuya melancolía plasmada a bajas revoluciones y en constante progresión recuerda a “Lo Siento Mucho”, su predecesora en “Xeristar”. Detalle que remarca la habilidad de Linda Guilala para extraer toda la sensibilidad y emotividad de la etiqueta shoegaze, en la línea de uno de sus referentes fundamentales, Slowdive. De hecho, no debería sonar a temeridad equiparar los efectos cautivadores de la voz de Eva con los de Rachel Goswell

Ya queda menos para recibir, como maná caído de una galaxia lejana, “Psiconáutica”, que se publicará oficialmente el próximo 10 de junio. Un disco que, antes de que se destape al completo, llama la atención por la configuración de su tracklist: veinte cortes (más de la mitad rozan el minuto de duración) sin casi silencio entre ellos que, siguiendo con las elucubraciones, pueden perfilar el mapa sonoro de esa nebulosa onírica en la que se encuentran suspendidos Linda Guilala.

Y también sorprende por su portada (un estallido de color al más puro estilo Jackson Pollock) y su edición limitada a 500 copias en vinilo rojo y transparente (aparte de sus formatos en CD y álbum digital). ¿Estamos presenciando el alumbramiento de uno de los mejores discos nacionales del año?

Más información en el Facebook de Linda Guilala y en la de Elefant Records.

 

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