Una de las cosas que más llama la atención cuando viajas por primera vez a Paris, Berlín o Amsterdam (por ejemplo) son los estupendos picnics que se monta la gente en sus preciosos y cuidados parques. En Barcelona no tenemos la suerte de tener un emplazamiento tan óptimo para marcarse un picnic improvisado (y no, amigos, la Ciutadella no cuenta como “parque precioso y cuidado”), pero el 13 de septiembre tendremos la suerte de poder vivir si no lo mismo, algo muy parecido e, incluso, mucho más chic. Porque por fin llega a la Ciudad Condal el Diner en Blanc, el formato de picnic cool más popular en todo el mundo. ¿De qué va la cosa? Vais tu y una pareja vestidos de riguroso blanco (el “en blanc” del nombre no es una coincidencia), os inscribís aquí y así entráis en el proceso para acceder a vuestra invitación para poder ir a una de las veladas más especiales del año. Eso sí, el sitio donde va a tener lugar el picnic no se sabe… hasta unas horas antes. Misterio y emoción, intriga y supense. Como en todo picnic, la comida la llevas tu (cuanto más mona y “epicúrea”, mejor: platos de cerámica, cubiertos de cristal, sillas, un mesa… ya os hemos dicho que no es un picnic al uso: ¡es mucho más selecto!), pero te dan facilidades para llegar al punto de destino: puedes apuntarte y coger un bus que te deja en el emplazamiento secreto o bien ir en tu propio transporte. Si vas como Anfitrión, puedes entrar a formar parte del Diner en Blanc Internacional, lo que te da derecho a poder acceder a los que se hagan en otras ciudades. En la pasada edición en Nueva York hubo más de treinta mil asistentes, y ya se hace en Canadá, Méjico, Francia, Italia, Singapur… No es un picnic-cutre en la Ciutadella, no. ¡Es mucho mejor!

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