Manuel Bolaño tan sólo necesitó diez looks para que su colección “Oh Judy, I Need Your Love” se convirtiera en lo mejor de este 080 Barcelona Fashion.

 

Hay dos tipos de animales sobre la pasarela, sobre cualquier pasarela. Por un lado, están los elefantes destinados a hacerse cada vez más viejos, a caminar cada vez más lento, a morir lentamente y a dejar un bonito esqueleto fosilizado sobre la pasarela. Pero, por otro lado, también están los animales eternamente jóvenes y adictos a cambiar de piel, obligando así a quien mira a cambiar también la suya. Son animales que no sólo mutan ellos, sino que son también capaces de transformar el espacio en el que se encuentran para que, entre todos, se invoque una necesaria capacidad para la eterna sorpresa. Manuel Bolaño es el rey de la selva de este segundo tipo de animal.

Es la única forma de explicar la magnanimidad con la que puso su colección “Oh Judy, I Need Your Love” sobre la pasarela de 080 Barcelona Fashion. Aunque, la verdad, tampoco la puso “sobre la pasarela”, sino que nos invito, como hicieran en su día The Knife, a aplicarnos ese mantra que no deberíamos olvidar nunca: “Shake The Habitual“. Este año, la pasarela de 080 es cuadrada, de tal forma que el público se sienta alrededor del recinto y en una isla central. Al entrar en el desfile de Bolaño, sin embargo, el público fue invitado a habitar la propia pasarela y dejar libre la isla central de asientos.

Llegado el momento, y con el acompañamiento de una música que remitía al París bohemio de principio de siglo XX (o, por lo menos, ese París que hemos imaginado mil veces gracias a cierto cine enamorado de la ciudad de la luz), esa isla central de asientos fue reconvertida en un escenario al que salieron un grupo de artistas que se sentaron en los laterales u ocuparon el centro con caballetes en los que poner sus diferentes lienzos (con una tablet incluida que uno de los artistas usaría, de hecho, como lienzo). A partir de ahí, un total de diez modelos subieron al escenario de forma escalonada y pausada, sin prisas, ocupando cada uno de ellos un lugar cerca a alguno de los artistas que procedería a retratarlos.

En “Oh Judy, I Need Your Love”, Manuel Bolaño demuestra que la moda no es vacua superficialidad o fría cerebralidad, sino que también puede y debe ser una cuestión de corazón.

Varias cámaras se movían alrededor del escenario con tal de mostrar en las pantallas lo que pudiera quedar lejos de cada persona del público. Y, así, con tan sólo diez looks, Manuel Bolaño volvió a rompernos el corazón. Porque así es su visión de la moda: una experiencia que ataca al corazón, como una droga que no necesita pasar por la cabeza. En esta ocasión, por ejemplo, “Oh Judy, I Need Your Love” se reveló ante nuestros ojos como un pequeño cuento en miniatura en el que podías escarbar múltiples lecturas… Para empezar, lecturas individuales: ¿la ropa actuaba como cordón umbilical entre algunos de los modelos, estableciendo elocuentes parejas de chico / chica a través de ciertos estampados o motivos? ¿Había una historia de Prom Queen and King con final feliz? ¿Otra de animales de la noche vestidos de negro? ¿Una pareja de cowboys perdidos en la corte de María Antonieta? ¿Es posible concebir esta colección como una génesis a partir de la que el diseñador bien podría crear otras cuatro colecciones?

Existía también en “Oh Judy, I Need Your Love“, sin embargo, una lectura grupal que sigue ampliando el embelesador imaginario de Bolaño, esa especie de cuento infantil en el que se mezcla la nostalgia por los 70 de pura bohemia con una lectura perversa y subterránea de la leyenda de “El Mago de Oz“. A esto se le llama ser puramente demoledor: dejar en evidencia a los elefantes cada vez más lentos y moribundos del 080 con tan sólo diez looks… y con una capacidad infinita para demostrar que la moda no es vacua superficialidad o fría cerebralidad, sino que también puede y debe ser una cuestión de corazón. [Más información en la web de Manuel Bolaño]

 

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