¿Es posible que los metaleros y los hipsters convivan en harmonía? Cuesta creer tal cosa porque, reconozcámoslo, ambos se llevan como los Capuletto y los Montesco; como el agua y el aceite; como Kiko Hernández y Chelo García Cortés; como los mapaches y los gatetes. Es más, cuando el año pasado Primavera Sound se puso en plan Sonisphere, se temía que hubieran baños de sangre; pero, mira, al final la única sangre que vimos correr fue la de las cabezas de cerdo empaladas de Mayhem (y seguro que eran de pega). Aun así, a veces pasan cosas que nos unen más que nos alejan, como el cartel del PS y como que Slayer lancen unos jerseis de edición especial navideña tan chachis como estos.

Seamos sinceros: a primera vista, nunca diríamos que estas monadas (con sus calaveritas y sus pentagramas, tan confy, que parecen tan calentitos y que son tan molones) pertenecen al merchandising de una banda que habla de asesinatos en masa, pero para eso está la vida. Y para eso están Slayer: para sorprenderte. Si te has enamorado como nosotros de esta cucada y quieres uno, lo quieres, lo quieres, la mala noticia es que ya están agotadísimos. Así que una de dos: o los fans de Slayer no son tan duros como se pintan, o esas Navidades veremos a muchos hipsters vestidos con ellos. Fans.

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