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Tras la salida de su último álbum, “Una Ópera Egipcia” (Sony BMG, 2010), y después de cinco años sin editar material fresco bajo el signo de Los Planetas, el grupo ha encontrado hueco entre la fructífera actividad de sus proyectos paralelos (Grupo de Expertos Solynieve, Los Evangelistas, Los Pilotos y colaboraciones con artistas y formaciones de diverso espectro sonoro) para entregar un breve pero descriptivo EP, “Dobles Fatigas” (El Segell del Primavera”, 2015), que realiza un provechoso recorrido por las diferentes vertientes estilísticas que han caracterizado su larga (y a veces pionera en suelo patrio) trayectoria. En este sentido, una…
Los Planetas rompen cinco años de silencio con “Dobles Fatigas”, que repasa sucintamente el libro de estilo ejecutado por los granadinos durante su carrera. Pero este EP va más allá al presentar las direcciones sonoras que el grupo puede seguir en el futuro. Porque tendrá que haber un camino… o varios.
PUNTUACIÓN - 78%

78%

Interrogante

Los Planetas rompen cinco años de silencio con “Dobles Fatigas”, que repasa sucintamente el libro de estilo ejecutado por los granadinos durante su carrera. Pero este EP va más allá al presentar las direcciones sonoras que el grupo puede seguir en el futuro. Porque tendrá que haber un camino… o varios.

Tras la salida de su último álbum, Una Ópera Egipcia (Sony BMG, 2010), y después de cinco años sin editar material fresco bajo el signo de Los Planetas, el grupo ha encontrado hueco entre la fructífera actividad de sus proyectos paralelos (Grupo de Expertos Solynieve, Los Evangelistas, Los Pilotos y colaboraciones con artistas y formaciones de diverso espectro sonoro) para entregar un breve pero descriptivo EP, Dobles Fatigas (El Segell del Primavera”, 2015), que realiza un provechoso recorrido por las diferentes vertientes estilísticas que han caracterizado su larga (y a veces pionera en suelo patrio) trayectoria. En este sentido, una vez destapados los cuatro temas que componen este trabajo, surge una curiosa duda similar a la que se planteaba en m b v (m b v, 2013), álbum que devolvía a la vida discográfica a My Bloody Valentine: ¿estas composiciones se pueden considerar realmente nuevas o han sido rescatadas de algún modo del fondo del armario para ser convenientemente actualizadas?

La respuesta se decanta por la primera opción, aunque el concepto global de “Dobles Fatigas” -sin conexión con su llamativa portada- invita a jugar a colocar cada de unos de sus temas en una época determinada de Los Planetas. Así pues, sin proponérselo (¿o sí?), los granadinos logran una vez más desarbolar a sus seguidores incitándoles a buscar teorías, justificar pros y rebañar contras en torno a su obra. Vaya, lo que viene sucediendo casi desde sus inicios como co-fundadores del indie patrio primigenio y, sobre todo, desde su mitificación / beatificación a partir de Una Semana en el Motor de un Autobús (RCA / BMG, 1998) y su reconversión flamenca apoyados en La Leyenda del Espacio (RCA / Sony BMG, 2007). Aunque, más que ver con ojos del pasado este extended play, habría que observarlo como un conjunto de pistas acerca de los pasos que Los Planetas posiblemente den en el futuro tan sugerente como confuso, ya que hasta el más experto en la asignatura planetera no tendría claro con cuál de sus cuatro piezas quedarse para señalar la teórica dirección que puede tomar la banda:

“El Duendecillo Verde”. Su lírica mezcla la legendaria mala follá granadina tamizada por la típica inquina que J expresa pausada pero tajantemente con los alegatos de indignación que él mismo enarbola en Grupo de Expertos Solynieve. En apariencia, llega como un dardo insultantemente político cargado de exabruptos venenosos, aunque ese significado se expande hacia otros objetivos que el oyente debe elegir para dar sentido completo y personal a la canción. Por su luminosidad derivada de las raíces andaluzas, su progresión rítmica y la manera en que se trenzan sus acordes guitarreros, no sería descabellado situarla como una especie de sucesora implacable de “Reunión en la Cumbre”, con lo que habría encajado sin problema en “La Leyenda del Espacio”.

“Motores de Combustión”. Otra vez un motor se cuela en el catálogo de Los Planetas. Su título, inevitablemente, lleva la memoria a los tiempos de “Una Semana en el Motor de un Autobús”, aunque esta vez la mecánica planetera se sumerge en vapores tan oníricos y cósmicos como los que envolvieron Encuentros con Entidades (RCA / BMG, 2002). La voz de J se vuelve a difuminar entre capas y capas de electricidad lisérgica y sintetizadores de otra dimensión, pero en medio de tal tela de araña sónica se aprecian versos que retoman la senda amoroso-emocional invadida por la nostalgia y la resignación y transitada siempre con acierto y dolor por los granadinos. Quizá se convierta en el corte favorito de los aficionados que defienden con uñas y dientes la era pre-tradicionalista de Los Planetas.

“Estadística”. Aquí se empieza a recuperar la estrategia practicada con brillantez por la banda en sus últimos años jondos de adaptar con respeto y audacia coplas, palos y autores clásicos de la historia musical andaluza más añeja. En este caso, se traduce al lenguaje planetero un texto que conglomera letras popularizadas hace décadas por referencias míticas del flamenco (Manolo Caracol o La Niña de los Peines) para quejarse del amor mal repartido y no correspondido. Rodeada por un aura dulce, nocturna y melancólica, esta canción se acerca a la sonoridad que definió Los Planetas Contra la Ley de la Gravedad (RCA / BMG, 2004), lo que provoca que el cruce entre fondo y forma desoriente relativamente en la primera escucha.

“Heroína (Bulerías de El Torta)”. Para cerrar el EP, Los Planetas se montan a lomos del caballo que galopó con furia a través del flamenco para llevar a su terreno psicodélico una pieza del fallecido cantaor jerezano Juan Moneo, ‘El Torta’, que recibe un sentido y merecido homenaje convertido en tonada profunda y solemne -muy próxima a la suntuosidad del sonido de Los Evangelistas– que no pierde la cruda honestidad y el arrebato de la original.

“Dobles Fatigas”, pues, trasciende su condición de mero aperitivo o simple entretenimiento y, de un lado, arroja una certeza: Los Planetas se encuentran en buen estado de forma para continuar escribiendo líneas únicas en los renglones de ese pequeño circo que es el universo alternativo estatal. Y, de otro, propone varios interrogantes: ¿prolongarán los granadinos en su siguiente LP -si es que llega…- sus resplandecientes y arriesgados experimentos con el flamenco histórico? ¿Serán permeables a determinadas influencias que les pueden proporcionar sus aventuras paralelas? ¿Tendrán lo arrestos de virar hacia un pasado sonoro que muchos desean que regrese? Ahora comienza la paciente tarea de hallar las necesarias contestaciones a tales preguntas…

 

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