Los Planetas tienen nuevo single, se titula “Espíritu Olímpico” y, como siempre ocurre con ellos, hay que posicionarse: ¿a favor o en contra?

 

Cuando Los Planetas publicaron hace casi dos años el EP Dobles Fatigas (El Segell del Primavera”, 2015), nos hacíamos varias preguntas en relación al siguiente paso del grupo granadino una vez escrutado su contenido: ¿prolongarán en su próximo LP sus resplandecientes y arriesgados experimentos con el flamenco histórico? ¿Serán permeables a determinadas influencias que les pueden proporcionar sus aventuras paralelas? ¿Tendrán los arrestos de virar hacia un pasado sonoro que muchos desean que regrese? “Dobles Fatigas” acabó siendo, pese a su formato corto, un gran interrogante de difícil respuesta dado que mostraba las diversas caras de Los Planetas vinculadas con su pasado, tanto lejano como cercano.

Parecía, en esencia, que aquel EP era un sucinto repaso del espectro sonoro de su longeva trayectoria. Eso sí, dejaba claro que Los Planetas no se encontraban en stand by, sino pergeñando su nuevo plan pese a los proyectos paralelos de sus miembros. Por lo tanto, se abría una pequeña rendija para que se colara la opción de creer que, si los astros se alineaban, podían seguir una tercera vía superada la fase noise-pop canónica y desarrolladas con éxito las probaturas con el flamenco rock de nuevo cuño e idiosincrasia intransferible. Nada más lejos de la realidad: tal vez sería demasiada revolución a estas alturas.

Si una cosa sugiere su nuevo single, “Espíritu Olímpico”, es que Los Planetas vuelven dispuestos a transitar ese territorio tan fértil y fructífero en el que la tradición flamenca andaluza se entrelaza con el indie-pop-rock marca de la casa y cuyo cultivo arrojó resultados históricos en “La Leyenda del Espacio” (RCA / Sony BMG, 2007) y notables en Una Ópera Egipcia (Sony BMG, 2010).

 

 

Con un ritmo pop uptempo salpicado de punteos guitarreros en los que se aprecian ecos de The Cure, “Espíritu Olímpico” trota con brío empujada por un acentuado pulso melódico, adornada con un cálido teclado y embellecida con los coros de Ana Fernández-Villaverde, La Bien Querida. Su letra, romántica y sincera, brilla cual declaración de amor arrebatadora hecha bajo la luz de la luna granaína que expone versos para el recuerdo como “tus ojos y los míos se han enredado como zarzamoras en el vallado. Y al mar por ser profundos se van los ríos. Detrás de tus ojos se han ido los míos”. En conjunto, por la manera en que se conjugan forma y fondo, el tema recuerda positivamente a una de las piezas más señeras de “La Leyenda del Espacio” -cuando este año se cumplirá su décimo aniversario-, “Alegrías del Incendio”, aunque mucho más comedido y menos ardiente.

La cara B de este 7’’, “Voy a por Tabaco”, es una pieza ya desvelada en 2010 en su versión demo de desarrollo aletargado y ascendente en clave post-rock que se difumina entre efluvios cósmico-lisérgicos que cubren otra interpelación amorosa, aunque en este caso se transmiten sentimientos de dolor y derrota con el tono vengativo que muchas veces han sacado a pasear Los Planetas.

 

 

Marzo será el mes en el que llegue la gran prueba del algodón de Los Planetas actuales en forma de álbum, de título “Zona Temporalmente Autónoma”. Por ahora, con “Espíritu Olímpico”, los granadinos certifican un regreso a la altura de su sagrado nombre. Aunque, como suele ocurrir con cada nueva aparición del grupo, seguro que habrá opiniones para todos los gustos en un fuego cruzado de gestos de conformidad y muecas de indiferencia o, quizá, decepción…

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