Y otro grupo más de Oregon. Ya van unos cuantos que han pasado por Fantastic Plastic Magazine, que yo recuerde… Recientemente, A Weather y Horse Feathers, dos buenos grupos folkies con sendos interesantes discos. ¿Serán nuestros siguientes protagonistas capaces de mantener el elevado nivel musical de este idílico estado de la costa oeste americana? Vamos por partes. Menomena son una formación curiosa: un trío en el que tanto las responsabilidades vocales como instrumentales van rotando entre los miembros… Algo que podía parecer relativamente extraño hasta que apareció cierta banda canadiense que, a estas alturas, no parece necesario nombrar.

El hiperactivo Brent Knopf es un tío al que su banda principal no le parece suficiente y al que todavía le queda tiempo (y talento) para invertir en proyectos paralelos de la talla de Ramona Falls, revelación underground de la temporada pasada en América. Este año, sin embargo, lo ha dedicado a ofrecernos la continuación del aclamado y adictivo “Friend and Foe” (Barsuk, 2007), un trabajo con el que ellos mismos se dejaron el listón ya bastante alto. El caso es que hemos tenido que esperar bastante para poder disfrutar de “Mines” (Barsuk / Nuevos Medios, 2010) pues, aunque estaba previsto para aparecer a principios de 2009, no ha sido hasta verano de este año 2010 que hemos podido escuchar su cuarto trabajo: un disco que sigue la senda experimental por la que se han venido moviendo estos chicos durante los últimos años, aunque en esta ocasión la predilección hacia el pop sea más evidente que en anteriores entregas.

La otra “novedad” es que su sonido es, en esta ocasión, más compacto y aleatorio que en sus primeros años, síntoma de que han dejado de utilizar ese software que el chiflado de Knopf creó para componer su propia música y otorgando más protagonismo a las guitarras y a los teclados que, con cierta frecuencia, acompañan de saxos e interesantes arreglos de cuerda. La melácolica “Queen Black Acid” es la encargada de abrir el trabajo y de resumirnos en casi cinco minutos a que se resume la música alternativa actual. Vienen después la hipnotizante “Killemall” y las afiladas guitarras de “BOTE”, posiblemente la canción más rockera de este nuevo disco junto con “Tithe”. La segunda mitad, si bien más tranquila, todavía mantiene el espíritu experimental Menomena, y canciones como “Five Little Rooms” (con el saxo al mando) y la final “INTIL” al piano se encargan de recordárnoslo. Difícil  resulta destacar una composición por encima del resto, pues “Mines” es un disco compacto, imprevisible, de esos que hay que escuchar del tirón si no queremos evitar perdernos en un laberinto de complejos y pesados riffs de guitarra enrevesados con melodías y ritmos de batería imposibles.

El principal “problema” de Menomena a estas alturas (y común para todas las bandas moviéndose en este complicado género) no es otro que la pérdida de su capacidad de sorpresa, hecho que no hay que considerar suficiente para impedirnos disfrutar de un más que interesante disco de los americanos, en el que los principales valores con los que juegan son las guitarras a lo Spoon o Wolf Parade, una experimentación digna de unos Tv on the Radio o Liars (grupo, por cierto, con el que comparten algo más que afinidad en cuanto a formación) y melodías cercanas a gente como Portugal. The Man. Sí, definitivamente, Menomena juegan en la división de las bandas arriba nombradas. Y, con trabajos como este, no hacen sino ganar crédito.

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