morrissey-world-peace

Morrissey, tienes un problema… En realidad, varios: entre tú y yo, primero, por la parte que me corresponde como seguidor irredento de tu obra smithsoniana y en solitario. A la vez, entre tú y el resto de tus fans (o, al menos, una buena porción de ellos). Y, directamente, entre tú y el mundo… De acuerdo, esto último ya lo hemos asumido hace mucho tiempo; aunque, por si había quedado alguna duda, tu “Autobiography” aportó pruebas elocuentes para certificarlo de aquí a la eternidad. Pero, por muy sinceras y basadas en hechos reales que fueran y sean, tus cuitas no justifican que te hayas hinchado como un globo (metafóricamente hablando… o no) para elevar aún más tu inquebrantable y, a veces, ingobernable ego hasta la estratosfera y escapar así de este asqueroso planeta que enjaula tu personalidad y talento.

Con todo, tenemos que aceptar algunas cosas de la etapa más reciente de tus petulantes vida y carrera: que, tras haber superado agudas complicaciones en tu salud, la sociedad deba, de algún modo, mimarte; que, después de haber logrado publicar tu mentada autobiografía en la histórica y prestigiosa Penguin Classics, haya que reconocer tu mérito, pese a la polémica generada (con lo que eso te gusta…); y que, al haber seguido lanzando exabruptos contra políticos, burócratas discográficos (los de tu propio sello, sin ir más lejos), carnívoros, maltratadores de animales y cotillas, no se pueda obviar que todavía conservas cierto aura de hombre digno y tajante, independientemente de tu enorme bocaza. Así pues, a día de hoy, a pesar de los pesares, existen razones esperanzadoras para que continuemos enarbolando la bandera adornada con tu cara y una M mayúscula gigante en su interior y llevando en el bolsillo trasero unos cuantos gladiolos colgados.

Pero esos gestos corren peligro de empezar a desvanecerse a medida que reproducimos el décimo álbum bajo tu irlandés apellido, “World Peace Is None Of Your Business” (EMI / Harvest, 2014). ¿Dónde ha quedado tu capacidad de responder a nuestras preguntas romántico-existencialistas? Y, lo más sangrante para ti: ¿dónde se ha quedado aquel Morrissey que había resurgido de sus cenizas hace una década? No negaremos que, a partir de You Are The Quarry (Sanctuary, 2004), has venido sufriendo un lento y progresivo descenso creativo, pero supiste mantener la tensión a golpe de impactos pop que iban directos a los oídos y al corazón. Sin embargo, quizá harto de tanta inmediatez, decidiste sacar a relucir todo tu lado barroco y, de paso, realista… cruelmente realista.

Porque “World Peace Is None Of Your Business” es, en esencia, tu álbum de denuncia más evidente y menos poético; y, yendo un paso más allá hacia tu universo interior, el más personalista y menos literariamente personal. Me explico: por un lado, has querido apretar el gatillo de tu metralleta lírica para disparar a diestro y siniestro y, entre el ruido de tanto casquillo cayendo al suelo, has apostado por ofrecer frases y rimas tan simples que, esta vez, no obligan a revisar la enciclopedia morriseniana para interpretarte; y, por otro, empujado por esa aparente fiereza, te has quitado tu sugerente velo y te has mostrado sin tapujos, como si lo hubieses hecho sólo para satisfacer tu egocentrismo en detrimento de tu empatía hacia tu entregado receptor.

Si, como mínimo, el envoltorio de tus nuevas canciones hubiese conservado la frescura y los matices de antaño, las sensaciones negativas se habrían aplacado. Pero no ha sido así. Puede que haya que achacar parte de la culpa al productor del LP, Joe Chiccarelli, el cual engordó tu sonido creyendo, quizá, que tenías como banda de acompañamiento a The Killers. Fuere como fuere, me ha desanimado el tono espartano y alimentado por esteroides eléctricos de “Neal Cassady Drops Dead” e “Istanbul”. No me han convencido los arreglos latino-aflamencados de “Earth Is The Loneliest Planet” y “Kiss Me A Lot”. Y me ha causado una relativa vergüenza ajena la forma en que transmites el mensaje antitaurino de “The Bullfighter Dies”. Únicamente salvaría de la quema “Staircase At The University”, el ejercicio más claramente pop del lote (aunque sin alardes).

El tramo final de “World Peace Is None Of Your Business”, querido Mozzer, se me ha atragantado de tal manera que saber que has incluido seis cortes extra en la edición deluxe del disco me produce empacho, casi el mismo que me ha provocado tu confesión en “I’m Not A Man”: si de verdad consideras que casi no perteneces a nuestra especie, que trasciendes el género masculino y que estás por encima del bien y del mal, es probable que no deba volver a escucharte hasta que todos (tú también) lleguemos al purgatorio. Aún queda mucho para vivir ese momento… Así que, Morrissey, no olvides tu presente: en él tienes varios problemas.

 

No Hay Más Artículos