Un congreso de poesía, un crimen misterioso… “Muerte Entre Poetas” de Ángela Vallvey lo tiene todo para ser una buena novela negra. O no.

 

Hay libros de los cuales las cubiertas y el reverso son de lejos las mejores partes. Que conste que esto no lo inventé yo, sino que lo dijo Charles Dickens. Por lo que a mí respecta, yo siempre he creído que hay libros que son como ese ligue de sábado del cual uno se enamora a primera vista por lo que parece ser y, a medida que lo va conociendo, se desenamora por lo que nunca será. Este libro de Ángela Vallvey es claramente uno de ellos.

‘’Muerte Entre Poetas’’ (Planeta), de la citada escritora granadina, nos presenta a Nacho Arán, poeta inseguro, meteorólogo y detective aficionado. El susodicho forma parte del conocido grupo Baskerville, dedicándose a resolver enigmas delictivos de todo tipo junto a la ayuda de su tía Pau y el joven hacker Rodrigo. La trama nos sitúa en un cigarral de Toledo en el que se celebra una ponencia de los literatos más ilustres del panorama nacional. El congreso, convocado por la viuda de un prestigioso poeta que reúne a los trece participantes -incluido nuestro protagonista- se ve alterado al aparecer asesinado de una puñalada en el corazón Fabio Arjona, uno de los ponientes. A partir de dicho suceso, Nacho convivirá durante tres días con el resto de poetas mientras intenta encontrar al autor del crimen.

Tanto la historia de “Muerte Entre Poetas” como su propia estructura remiten al género policial, presentándonos un único espacio cerrado en el que conviven personajes de la alta sociedad sofisticados y pretenciosos. Es inevitable establecer un paralelismo con las novelas de Agatha Christie y, de hecho, la propia Ángela Vallvey declaró que con esta novela pretendía homenajear a la escritora británica. Efectivamente, el libro logra plasmar ese aura policial / detectivesca y unos protagonistas que recuerdan al mítico Hercule Poirot y a la famosa Miss Marple.

Si bien es cierto aquello de que la imitación es la forma más sincera de elogio, sin embargo, también coincido con la premisa de Johnson acerca de lo absurdo que supone imitar a los que no podemos parecernos. Precisamente eso es lo que le ocurre a Vallvey con esta novela en la que se estrella, no sólo al intentar retratar un clima de suspense que apenas llega o fracasar al intentar mantener el ritmo dinámico que destaca en las novelas de Christie, sino también al decantarse por plantear temas muy profundos (el odio, el concepto del mal o las relaciones vengativas) de un modo completamente vacuo y trivial.

Hay libros que son como ese ligue de sábado del cual uno se enamora a primera vista por lo que parece ser y, a medida que lo va conociendo, se desenamora por lo que nunca será.

No obstante, a pesar del descalabro argumental, ‘’Muerte Entre Poetas’’ se ampara en un abanico de personajes carismáticos y atractivos. Si bien cae a veces en arquetipos demasiado evidentes, no deja de ser un logro por parte de Vallvey el hecho de llegar a concebir personalidades que atraigan y que susciten un interés creciente en la historia. El inventario de protagonistas -todos unidos por el odio que sienten hacia el muerto- nos lleva a una gran riqueza prototípica del ámbito de las letras: poetas pedantes, envidias absurdas por el éxito ajeno, narcisistas centrados en su ombligo, eruditos frustrados, misántropos encerrados en sí mismos o eternos frustrados por un premio que nunca llega.

Precisamente esa exploración del mundo literario es lo que aporta un toque de humor y añade cierta amenidad a la novela. La visión crítica acerca de la concepción del mundillo intelectual pone sobre la mesa preguntas necesarias que desmontan la idea establecida que se tiene de éste: ¿el supuesto refinamiento humanístico sirve de vacuna contra el odio y el rencor? ¿Acaso por el mero hecho de vivir inmerso en el ámbito de la cultura uno puede librarse de pulsiones primarias como el deseo de venganza?

Al margen de la crítica mordaz y la caracterización de los protagonistas, el resto de la novela juega con unas historias retrospectivas que a menudo carecen de verosimilitud (quizás por dramatizar en exceso) y, por lo tanto, de interés. La acción se va desarrollando de forma torpe y lenta, tanto y de tal forma que, llegando a la mitad del libro, uno no sólo es incapaz de arrojar luz sobre el posible culpable del asesinato, sino que apenas dispone de pistas para ello. El desenlace llega abruptamente y apenas suscita sorpresa de lo insulso que es.

Por todo ello, y por su excesiva previsibilidad, ‘’Muerte Entre Poetas’’ aparece como una novela de las que no dejan ni rastro ni huella, una historia predecible que bien podría haberse resumido en muchas menos hojas. En otras palabras, tenemos aquí uno de esos relatos en los que quien lo escribe no llega al corazón de quien lo lee.

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