¿Cómo es la lista de canciones perfecta de Joanna Newsom? Cada uno tiene la suya… Y Rodrigo Núñez prepara (y refuerza) el corazón con esta playlist antes del concierto de la diva folk en Barcelona.

 

Algo me pasa con Joanna Newsom. Hace poco me enteré de que está casada con el cómico Andy Samberg. Por lo visto, llevaban años saliendo. No tenía ni idea. O sí, quizá lo leí en alguna parte, pero mi filtro mental no quiso conservar ese dato en mi memoria. Ni ese ni otros. Realmente no conozco casi nada de la californiana con aspecto de duendecillo del bosque. Y, aún así, he escuchado sus canciones tantas veces que podrían ser la banda sonora de mi autobiografía. Recuerdo que llovía en Estocolmo aquella mañana cuando sonaba “Monkey & Bear”. Sé que fue un buen día cuando escuché “On A Good Day” por primera vez. Y, sin embargo, no sé casi nada sobre ella. Ni necesito saberlo.

Hay gente que odia a Joanna Newsom. He escuchado y leído a gente que incluso profesa una forma de Newsom-fobia. No la soportan. Dicen que aburre a las ovejas. Su voz les chirría como una mano arañando la pizarra. Y, a pesar de que gran parte de la crítica especializada la adora, cuando te encuentras profundamente unido a una cosa, ciertas opiniones duelen. Como cuando te dicen que tu hijo es feo o, peor aún, como cuando alguien te dice que dejó “The Wire” en el tercer capítulo porque la cosa no le enganchaba, o que Bergman es un tostón insoportable, o que no pueden leer a Borges porque no hay quien descifre esa mierda. Hay cosas maravillosas en esta vida que merecen mantenerse alejadas de la opinión de la gente, disfrutarlas en privado, sin ser contaminadas por el casual comentario del jocoso detractor.

Cerraré los ojos, buscaré una postura cómoda que camufle mi emoción y le diré mentalmente, desde el asiento: “Hola, Joanna, no te conozco realmente, pero tú a mí sí”.

Y Joanna Newsom acaba de sacar nuevo disco. No sé si “Divers” (Drag City, 2015) convertirá a detractores en adeptos. Prefiero no saberlo. Para mí es el disco del año, precioso, brillante, conmovedor, el trabajo de una genia como la copa de un pino. Ya forma parte de la banda sonora de mi vida, de “my own privateJoanna Newsom, del latir de mis días y de la coreografía de mis sueños.

Hoy toca Joanna Newsom en Barcelona. Se antoja un concierto incomparable, el de una artista en la cúspide de su carrera, como se suele decir. No hay razones para pensar que no vaya a dejar una marca en los allí presentes, que no saldrán del teatro en silencio, con el corazón más grande, el rostro más luminoso. Me gusta pensar que será así. De hecho, creo que será así. Yo, por mi parte, creo que cerraré los ojos, buscaré una postura cómoda que camufle mi emoción y le diré mentalmente, desde el asiento: “Hola, Joanna, no te conozco realmente, pero tú a mí sí”.

Aquí van algunas de mis canciones favoritas de Newsom… Hoy son estas, pero mañana podrían ser otras.

 

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