Queda claro: en esto de la música en directo, no hay actitud equivocada… Sólo hay que saber llevarla bien. ¿Que quieres ir de rockstar divina e inaccesible? Perfecto: cúrratelo y adelante. Pero cualquier otra opción es perfectamente válida y, tratándose de una leyenda como Patti Smith, una actitud cercana y hasta entrañable resulta muy de agradecer. Fue salir Patti al escenario, tan sonriente y tan hecha unos zorros como siempre, y la comunión con los que estábamos allí fue inmediata. Enseguida estábamos ya todos a una y no dejamos de pedirle a gritos que se casara con nosotros ni un segundo.

La escogida para romper el hielo fue “April Fool”, agradable single de su nuevo trabajo cuya versión ligeramente acelerada se demostró como una elección acertada. Es un corte relajado, elegante y efectivo, como la mayoría de “Banga” (Columbia, 2012), que era en teoría la excusa que la traía de gira por España y del que Smith desgranó casi toda su primera mitad (también cayeron “Fuji-San”, “This Is the Girl” y el tema titular). Puede parecer una proporción bastante razonable respecto al conjunto del setlist, teniendo en cuenta que, en conciertos de artistas de larga trayectoria como la que nos ocupa, la mayoría de los asistentes apenas le habrá echado un rápido vistazo al nuevo material (y eso en el mejor de los casos); pero, de todas formas, Smith no debería tener miedo de tirar más de sus nuevas composiciones: “Banga” es un disco notable, muy agradecido para los oídos de su principalmente talludita audiencia y cortes como la muy redonda “Maria” (mi favorita del nuevo lote) no tienen por qué quedarse fuera. A fin de cuentas, tampoco sus actuaciones son excesivamente largas (90 minutos justitos) y, sabiendo como sabe meterse al público en el bolsillo, puede engañarlo para cualquier cosa.

En la parte viejuna del setlist hubo un poco de todo. Rescató “Redondo Beach”, poco frecuente en sus directos, que llenó la sala de ese buenrollismo jamaicano que sólo se consigue ignorando la letra de una canción que, a fin de cuentas, no deja de hablar de un suicidio. La mayoría tardamos algo en reconocer que estábamos escuchando el segundo corte del legendario “Horses” (Arista, 1975), todo lo contrario que con “Dancing Barefoot”, aplaudida desde el primer acorde. Obviamente cayeron también “Because the Night” (probablemente la más coreada de la noche), la estremecedora “Pissing In A River” (momento gallina-de-piel y para mí punto cumbre, sin lugar a dudas) y, por supuesto, una “Gloria” menos enfurecida y más parrandera que, sin embargo, funcionó muy bien como falso cierre antes de los bises. Ese parece ser de hecho es el espíritu de sus últimas giras: más acústicas que eléctricas, con un sonido más pulido, menos berridos y más trabajo de banda, incluido su inseparable Lenny Kaye. A muchos nos gustaría ver a una Patti con algo más de mala hostia, pero tampoco nos pongamos estupendos: a sus 65 años, le vamos a dejar que haga lo que le salga de las narices.

Algunos sabréis que el concierto tenía que haberse celebrado un día antes, en la jornada de la huelga general, pero Patti cambió la fecha. Dice que “es lo que sentía que debía hacer” y la verdad es que, viendo su actitud, te dan ganas de creer que es algo más que una pose. Asistió a la manifestación, nos contó que se quedó maravillada (habló de “una unidad que no veo en mi propio país”) y, a lo largo del concierto, tuvo momentos también para recordar la situación actual en Gaza, hablar del respeto a la madre naturaleza u homenajear a Amy Winehouse, Roberto Bolaño y al propio Neil Young, de quien nos regaló una versión de “It’s a Dream” que fue de menos a más. Una noche con tanto componente social no podía tener otro cierre que la inevitable “People Have The Power”, que siempre me ha desprendido un aroma AOR bastante hortera (en general “Dream of Life” -Arista, 1998- chirría bastante dentro de su discografía… ¿o no?), pero aquí sirvió como happy ending perfecto para dejarnos a todos contentos. Una pena que el público no respondiera demasiado (apenas media entrada en La Riviera), porque una gira de Patti Smith es siempre un acontecimiento y esta no ha sido una excepción.

[FOTO: El Mundo]

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