Ayer domingo 9 de diciembre, recibíamos en nuestro correo el mail habitual de balance del Primavera Club 2012 (un balance, os lo avanzamos ya, más que positivo tanto a nivel artístico como de asistencia)… Fue un mail, sin embargo, que nos deparaba una sorpresa ya en su apertura. Transcribimos directamente: “Primavera Club hace las maletas y dejará de celebrarse en Madrid y Barcelona para trasladar su actividad a Francia y Portugal. El festival estrenará el próximo año una nueva edición en Burdeos, además de continuar en Guimarães tras el éxito obtenido en su primera incursión en esta ciudad. En breve se informará sobre las fechas de celebración de Primavera Club 2013 en ambos países vecinos“. Nada más. Y nos quedamos con el corazón en un puño.

La cuestión es que semejante movimiento podía verse venir: desde la organización de Primavera Sound siempre habían dicho que el Primavera Club es un “premio” para los fieles y los habituales el festival barcelonés. Así ha ido funcionando una edición tras otra. Pero también es cierto que al poco mimo de los estamentos gubernamentales españoles por la cultura en general ahora hay que sumar la paranoia post- Steve Aoki, que ha llevado al cierre de muchas salas y a dejar tullidos muchos festivales y eventos. Por unos instantes, incluso Primavera Club se vio en peligro: al cierre temporal de la Sala Apolo se le sumaba la confirmación de que otro de los recintos barceloneses, el Mercat de les Flors, no tenía permiso para realizar actuaciones como las previstas. Evidentemente, cuando aquí te lo ponen tan difícil, es imposible mirar “más allá”. Y, por mucho que nos joda, no podemos hacer otra cosa que entender la decisión… Nos vemos el año que viene en Burdeos y Guimarães.

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