La monarquía bananera en que vivimos (y todo lo que la rodea) se hunde… Antonio Luque lo observa y lo palpa cada día. Por ello, no se anda con chiquitas: si hay que contarlo, que sea a degüello, con todas las consecuencias, sin dejarse nada en el tintero. En su aún caliente (y memorable) “Presidente” (Mushroom Pillow, 2011), el sevillano invitaba por la vía del subterfugio a rebelarse contra los sinsabores de la actualidad arengando a hacer el amor, apelando a la buena educación o incitando a escapar de la realidad hacia paraísos legendarios. Una visión del estado de las cosas y una manera de enfrentarse a él que recuerda poderosamente a la practicada por sus vecinos granadinos Grupo de Expertos Solynieve, cuyo discurso abogaba, en sus comienzos, por tomarse con calma (aunque sin resignación) la lucha contra las adversidades. Pero estos, al igual que Luque, decidieron en su siguiente paso muscular sus palabras, afinar su ironía y decir las cosas por su nombre dados los putrefactos tiempos que corren. Así que, si antes se intuían cuáles eran los destinatarios de sus mensajes, ahora queda claro quiénes son, porque los culpables de todo el embrollo en que estamos metidos aún siguen ahí, en pie, bien erguidos, ¿verdad?

Si un músico tiene algo que expresar, mejor que lo haga cuanto antes, sobre todo si lo que pretende es desmenuzar (e inspirarse en) parte de las desdichas y las calamidades de un momento presente. De ahí que Luque no haya tardado ni un año en dar continuidad al citado “Presidente” mediante “¡Menos Samba!” (Mushroom Pillow, 2012), un enorme y ambicioso doble álbum que recoge hasta diecinueve temas en los que él y su banda chinarra dan rienda suelta a todos esos sonidos alegres, vivaces y populares que hicieron cambiar su oscura cara por una más luminosa y esclarecida a partir del recordado “El Mundo Según” (Mushroom Pillow, 2006). De este modo, Sr. Chinarro no abandonan la senda repleta de luz iniciada en ese disco, sino que la prolongan a través de grandes melodías, buenas vibraciones y letras que bastarían para completar un libro (o novela, como la que el propio Luque publicará de manera inminente: “Exitus” -El Aleph, 2012-), dos y hasta tres… En este sentido, se demuestra una vez más que la pluma afilada y directa de Luque fue creciendo en consonancia con el tamaño de su revolucionaria barba, la misma que le permite protagonizar la ilustración de la portada (obra del dibujante José Pablo García): bajado de su particular Babieca, perfectamente uniformado y pertrechado con la maleta de su guitarra (¿o llevará dentro algún tipo de arma contra la falsedad?) para introducirse en la batalla, su figura multiplica el sentido y el significado del título del LP, sacado de una famosa proclama (“¡Menos samba e mais trabalhar!”) que se clavó en los 80 en el ideario colectivo patrio.

Lógicamente, en un conjunto tan extenso como “¡Menos Samba!” aparecen textos más y menos logrados y juegos sonoros variopintos, atractivos para unos y poco llamativos para otros. Entre ellos sobresalen, a primera vista, los pasajes más melodiosos, tradicionales y folclóricos: en “La Plaga” se insertan vientos de trompeta y flauta en una estructura flamenca para poner en vereda a los malos de la nefasta película que es la segunda década del siglo XXI; “Tu Elixir” estira esos mismos aires vitalistas (por encima de metáforas sobre el desencanto) con la voz de Pablo Maronda dando la puntilla; “Todo Acerca del Cariño” desprende un sugerente aroma de tanguillo; “Santa Bárbara (General Dynamics S.A.)” tira de ritmos latinos para criticar la venta de almas al diablo armamentístico; y “La Curva de la Felicidad” y “Las Habichuelas” hunden sus raíces en tierras mexicanas para reflexionar sobre la ficticia vida feliz que algunos disfrutaban y que ahora ven hecha añicos y desparramada por los suelos.

Frente a esta suavidad y diversidad de formas, Sr. Chinarro adoptan un estilo más rocoso, rockero y ruidoso en los tramos en los que Luque eleva el tono de su protesta, como en “Hot Mothers”, la semi-desquiciada “Los Años en Blanco” y “Mr. España”; a la vez, el pop clásico, amable por fuera pero venenoso por dentro, no pierde la importancia habitual dentro del universo chinarro a través de “La Ley de Murphy”, “Dinero (Otra Vez No)” o “La Aseguradora” (de nuevo, al igual que hicieran Grupo de Expertos Solynieve en su reciente “¿Por Qué no te Largas de Aquí?”, se recrea la estampa de las compañías de seguros como entes maléficos metemiedos y chupasangres). Por otro lado, Luque también se viste el traje de compositor relajado aunque igualmente incisivo (“Brasilia”, la ambigua “Medio Pollo” o “Jaleo Real”) y, para rematar la faena, se atreve con el tecno-pop para transmitir al mundo un mensaje entre auténtico y apocalíptico que resume el leitmotiv de este doble álbum (“La Arenga de los Sindicatos Futuristas”, versión del original de Aviador Dro).

Algunos afirmaron (entre ellos un servidor), a propósito de “Presidente”, que Antonio Luque se postulaba como el individuo ideal que debería manejar los hilos de los entresijos de nuestro país por su clarividencia y sinceridad. Seguramente, el sevillano rechazaría ejercer ese papel, pero, hoy por hoy, ninguna de las supuestas luminarias que se encargan de esa labor le llega a la suela de los zapatos. “¡Menos Samba!”, por su amplio discurso, anclado en los avatares de la vida normal y corriente contemporánea, obliga a reflexionar otra vez sobre ese deseo. De acuerdo, nunca se materializará, pero nadie podrá impedir seguir gritando que, quiera o no quiera la gente, Antonio Luque presidente…

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