Por si alguien les había olvidado, SVPER han vuelto poniendo un temazo bastante impresionante sobre la mesa. ¡Escucha aquí “Azul Profundo”!

 

No se puede volver atrás sin evocar fantasmas (véase Derrida). El pop se comerá a sí mismo (véase Badle). Es el fin de la historia (véase Fukuyama). Dejad de tartamudear (véase Stockhausen). Lo de citar frases y poner entre paréntesis el autor es un guiño a “Bufo & Spallanzani” de Rubem Fonseca (véase Fonseca). Pero también se puede volver atrás, evocando conscientemente fantasmas y comiéndose al pop, para que la historia no termine todavía. Y sin tartamudear en el proceso (véase SVPER). En realidad esto no lo dicen ellos sino que lo digo yo, pero lo que importa es que, tras cinco años desde aquel fantástico debut -cuando SVPER todavía se hacían llamar Pegasvs, y mucho antes de que Yvng Beef popularizara el tema de hacer angulosas las vocales- el dúo formado por Luciana Della Villa y Sergio Pérez presentan un adelanto del que será su segundo disco. Y es un temón. Una calurosa bienvenida a “Azul Profundo“, por favor.

Toda la retahíla de nombres y citas de antes no es casual: el videoclip que acompaña “Azul Profundo“, producido por CANADÁ y dirigido por Àlex Sardà (una especie de hombre del Renacimiento del siglo XXI: fotógrafo, realizador, músico en Acción Diplomática y Heather…) pone en marcha todo un juego sobre la reproducción de las imágenes y su pasado que funciona como afilada síntesis de la esencia de SVPER (la cual comprobamos, no sin poca alegría, no se ha perdido ni ápice en estos cinco años).

Unas notas a medio camino entre Chromatics y Joe Crepúsculo dejan enseguida paso a la distorsión kraut característica del dúo, un magnetófono empieza a girar y la canción a crear sus evocadores paisajes. Mientras tanto, sobre la pantalla empiezan a deslizarse imágenes del grupo actuando registradas mediante una cámara VHS. A medida que canción y vídeo avanzan, las imágenes empiezan a distorsionarse a su vez, cubriéndose de glitchs y errores que Sardà ha obtenido no digitalmente, como cabría esperar, sino regrabando las cintas de VHS una y otra y otra vez hasta conseguir esa imagen fantasmal, casi líquida.

Con “Azul Profundo“, SVPER y sus instrumentos analógicos no regresan el pasado, sino que hacen que el pasado regrese en el aquí y ahora. No evocan fantasmas, sino que los llaman y los crean creando una sintaxis propia, y no ese tartamudeo del que hablaba Stockhausen. No estoy diciendo que vayan a ser ahora SVPER los salvadores de la fagocitosis pop y su eterna nostalgia, sino que, si tengo que vivir en un retorno perpetuo al pasado, no me molestaría que fuera con el segundo disco del grupo -que saldrá este otoño- como banda sonora. Madrileños, no perdérselos mañana viernes 19 de mayo en el festival Tomasvistas.

Más información en el Facebook de SVPER.

 

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