A mediados de 2010 saltaba la noticia: la formación original de los norteamericanos The Cars (Ric Ocasek, Elliot Easton, Greg Hawkes y David Robinson -excepto Benjamin Orr, lógicamente, fallecido en 2000-) se reuniría casi 25 años después de haber publicado su última referencia conjunta (“Door To Door”; Elektra, 1987). La información se confirmaría en octubre, cuando difundieron a través de la red la canción que abría su nueva era: “Blue Tip”. Tales acontecimientos encendían las alarmas y despertaban la curiosidad a partes iguales entre fans y no tan fans, situación típica que se produce cada vez que alguna vieja gloria o banda decide volver a la palestra. No repetiremos aquí la opinión que nos merece este tipo de resurrecciones artísticas: a propósito del “History Of Modern” (Blue Noise, 2010) de OMD, dejamos claro que había que tener motivos más que razonables (aparte de los meramente económicos) para perpetrarlas. Estirando la teoría expuesta a raíz del comeback de los autores de “Enola Gay”, si se cosechan sus mismos resultados fallidos, lo mejor es coger los bártulos y regresar a casa para darse cabezazos contra una pared; pero si se consigue conservar la llama viva y un nivel decente, como lograron Devo con “Something For Everybody” (Warner, 2010), bienvenidos sean.

La historia de The Cars refleja que habían sido lo suficientemente inteligentes como para echar el freno antes de darse el consabido batacazo que pudiera manchar su reputación para siempre: el escaso éxito (creativo y mercantil) del ya mencionado “Door To Door” provocó que el todavía quinteto reflexionase y no siguiese mareando la perdiz. Además, cada de uno de sus miembros poseía el bagaje necesario para impulsar su carrera musical en solitario (salvo Robinson, que se dedicó a otros menesteres). Otra cosa muy diferente fue que el mundo les llegase a prestar atención: para quien quiera saber si la recibieron o no, bastará con decirle que a Easton y Hawkes no les quedó más remedio que acoplarse a Todd Rundgren en 2005, rebautizados como The New Cars, para remontar el vuelo… De ahí que fuese cuestión de tiempo que se dejasen de tonterías y recuperasen el dorado nombre de The Cars siendo conscientes, eso sí, de que la época en que osaron toser a los mismísimos Roxy Music en sus narices (sobre todo con su debut homónimo, “The Cars”; Elektra, 1978) quedaba muy lejos.

Su primera decisión sabia para adaptarse al nuevo siglo consistió en contratar como productor de su disco de retorno, “Move Like This” (Hear Music, 2011), a Jacknife Lee. El irlandés, de dilatada trayectoria (REM, U2, Bloc Party) y experimentado en las múltiples labores de estudio, supo mantener intacto el sonido pop característico del grupo a la vez que lo actualizaba idóneamente. Es decir: los The Cars de hoy en día se asemejan a los de hace tres décadas, pero no se muestran auto-paródicos. En este proceso de aclimatación y semi-transformación, lo más sencillo para los de Boston hubiera sido guiarse por la aguja de la brújula de las tendencias vigentes que se ajustaran a su estilo para dar con la fórmula ganadora. Sin embargo, el ahora cuarteto volvió la vista atrás para dotar de nervio sus nuevas partituras, fijándose en las diversas virtudes de los compañeros de generación XTC, Aztec Camera o The Modern Lovers (a los cuales había pertenecido Robinson antes de enrolarse en The Cars). Simultáneamente, el combo también revisó su propia obra pretérita a la caza de melodías inspiradoras. Así, la pieza que prendió la mecha de “Move Like This”, “Blue Tip”, bebe de la fuente de “Shake It Up” (se repiten los teclados gomosos y juguetones); “Sad Song” (verdadero single de presentación del álbum) prolonga el juego con el neo-romanticismo ochentero de “Tonight She Comes”; y “Soon” recubre la voz de Ocasek con la melancolía nocturna de “Drive”, balada machacada hasta la saciedad en emisoras tipo M80 Radio.

Pero el material de este LP no se dedica exclusivamente a fusilar las bondades sonoras del pasado de The Cars: en calidad de representantes del new-wave primigenio que no rechazaba las guitarras, enseñan a los más jóvenes con “Free” (y su ritmo vivaz) o “It’s Only” y “Hits Me” (ambas con unas serpenteantes líneas de sintetizador) qué referencias toman algunos de sus ídolos actuales (pongamos por caso, los The Strokes más pop) a la hora de desarrollar parte de su trabajo compositivo. Lo malo es que cuando recargan la electricidad de las seis cuerdas y aumentan el peso de los acordes en “Too Late”, “Keep On Knocking” o “Drag On Forever” obtienen un mazacote de rock AOR desfasado que los acerca peligrosamente a Foreigner o Journey. Con todo, estos puntos en contra no empañan el buen acabado de “Move Like This”, cuya portada (diseñada, como en el resto de su discografía, por David Robinson) habla a las claras del espíritu rejuvenecedor que envuelve a The Cars y que permite que encaren la segunda década del siglo XXI con las mismas fuerzas con las que agitaron la de los 80.

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