No deja de ser curioso el extraño camino que tienen que atravesar algunas bandas en su camino al reconocimiento tanto de la prensa como del público. Especialmente llamativo resulta el caso de The Soft Pack, cuatro chicos provenientes de la costa oeste americana que ya desde sus inicios hace un lustro tuvieron problemas con su primer nombre: The Muslims, una denominación que como ellos mismos explicaron en su día generaba más noticias en relación a connotaciones racistas y religiosas que a la propia música que creaban. Cambiado el nombre, pues, publicaron su primer trabajo (de nombre homónimo) bajo su nueva denominación: “The Soft Pack” (Kemado, 2010) fue un LP que, a la postre, sería su carta de presentación dentro de la nueva escena garage americana. No fue para nada un mal disco, pero el hecho de contar con un bombazo de las dimensiones de “Answer to Yourself” eclipsó en gran parte los otros nueve cortes contenidos en el álbum, haciendo pasar desapercibidas composiciones tan notables como “C’mon” o “Pull Out“. Aquel hit les dio alas y su nombre comenzó a llegar a Europa, pero también les hizo ganarse injustamente la etiqueta de banda ‘one hit wonder’… Un muerto que se han intentado quitar en su tercer trabajo.

Y con éxito, porque “Strapped” (Mexican Summer / Music as Usual, 2012) suena diferente de lo que se podría esperar tras haber digerido su anterior trabajo. Se trata de un conjunto de canciones más sólido, con una mayor cohesión interna y con un hilo conductor que esta vez no discurre únicamente por el garage de los 60 y de los 70, sino que además se adentra en otros terrenos menos explorados añadiendo elementos hasta el momento inéditos en su corta carrera, como puedan ser algunas secciones de viento metal, sintetizadores y demás florituras que anteriormente Lamkin y los suyos consideraban superfluas. Es verdad que el inicio con “Saratoga” desmantelaría esta teoría, pues podría haber sido una canción creada para su anterior álbum, pero al ser elegido como primer single de adelanto de “Strapped” adquiere sentido el que la hayan querido utilizar como puente entre estos los dos trabajos. Sin embargo, a continuación vienen “They Say” y “Tallboy“, dos cortes que sí que vienen a constatar lo arriba expuesto y con creces: un par de hits contundentes que demuestran que estos chavales de San Diego saben hacer música un poco más allá de la fórmula a la que muchos les circunscribieron.

La segunda parte del trabajo se mueve también por estos mismos parámetros, habiendo espacio para medios tiempos de corte clásico como “Everything I Know“, incursiones hacia el tropicalismo (más allá de la portada) en “Oxford Ave” y para desvaríos e improvisaciones instrumentales como en la final “Captain Ace“. La sensación final es que el álbum sorprende, y para bien. Y lo hace consiguiendo ratificar a una banda que probablemente no había sido valorada como debiera tras aquel interesante álbum homónimo, pero que dos años después se ha marcado en este “Strapped” todo un conjunto de composiciones más maduras y variadas que, en cierto modo, termina por extender la paleta sonora de los de San Diego y que muy posiblemente sea una pista de por dónde irán sus siguientes pasos.

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