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¿DE DÓNDE SALE? De Noruega y México. Este es el doble y extraño origen de Carmen Maria Hillestad, la chica que se esconde tras el alias de apellido Villain y que un día se convirtió en una cotizada modelo capaz de protagonizar una portada de la revista Vogue. Estamos ante otro ejemplo de chica inquieta que no se conformó con ser una exitosa maniquí para explotar en profundidad su vena artística y, de paso, romper unos cuantos tópicos. En cierto modo, recuerda a otra bella figura femenina que pergeñó un cambio similar y de la que hablamos en su momento en esta misma sección: Lissy Trullie. En el caso de la rubísima Carmen, la historia musical underground de uno de sus lugares de residencia, Nueva York (el otro es Londres), marcó a fuego su estilo sonoro, que se mueve entre la oscura seducción de The Velvet Underground, la crudeza eléctrica de Sonic Youth o la libertad rítmica de la ‘no wave’ neoyorquina de finales de los 70 y principios de los 80. Luego, sobre esta base hay añadir sus letras, fuertemente influidas por la suciedad de escritores como Bukowski. Con lo cual, si mezclamos todos los ingredientes, nos saldría una especie de copia en negativo de Debbie Harry con rasgos nórdicos que se podría meter tanto en el saco del rock descarnado de Marnie Stern como en el after-punk neo-gótico de Warpaint.

NOS TIENE TÓ LOCOS PORQUE… Carmen no es ningún proyecto de singer-songwriter en ciernes apoyada sólo en su bonita cara y carente de material interesante. Al contrario: acaba de publicar su primer álbum, Sleeper(Smalltown Supersound, 2013), en el que participaron Prins Thomas (que colaboró en la composición de uno de los temas, “Obedience”), Emil Nikolaisen (líder de Serena-Maneesh) y Bob Weston (Shellac). Grandes nombres que no ocultan el fulgor de la estrella de Carmen, cuya sensual voz se despliega lánguida y etérea entre atmósferas humeantes (“Two Towns”), efluvios narcóticos (la misma “Obedience”), arpegios de guitarra reverberados venidos del más allá (“Made A Shell”) y ecos de rock ensoñador (“Dreamo”). Por otra parte, el hecho de que sea una de las principales apuestas del sello noruego Smalltown Supersound (hogar de Lindstrøm o Annie) sugiere que no se trata de un simple hype de ínfulas fashionistas.

PREDICCIÓN DE FUTURO. El cuadrilátero del rock mujeril contemporáneo reúne a un variado ramillete de contendientes que van de Anna Calvi a Sharon Van Etten pasando por Cat Power o Holly Miranda, una dura competencia que no debería intimidar a Carmen Villain por sus características diferenciales: enigmática belleza, textos próximos a la literatura realista y escabrosa y sonoridad suave, brillante y dura como un diamante. Si la mexicano-noruega no se pierde entre la tupida neblina que levantan sus vaporosas composiciones, puede convertirse en una de las revelaciones del año… y no sólo en el terreno de las chicas cantautoras de impetuosa personalidad.

DOS Y DOS SUMAN CINCO. Misterio pseudo-gótico + unos jóvenes Sonic Youth + Charles Bukowski + dream-rock = Carmen Villain

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