¿DE DÓNDE SALE? De la cabeza de James Wallace, un habitante de Melbourne (sí, lo sabemos, últimamente estamos un poco obsesionados con los artistas procedentes de Australia…) que siguió las reglas de Juan Palomo para guisarse su trayectoria musical desde la intimidad y el calor de su hogar, recurriendo a su habilidad multi-instrumental para encargarse del corte y confección de su aún breve obra. Esta se resume, por el momento, en dos muescas autoeditadas: el 7’’ “Where To Go” (2011) y el álbum “Zoo” (2012), que ya se publicó en el país del canguro y el boomerang a principios de este año aunque será a partir de ahora cuando se difunda al resto del planeta… en descarga gratuita. La libertad que le otorgan a Wallace los hechos de crear encerrado en su habitación y de no pertenecer a discográfica alguna le permiten entregar ambas referencias sin pedir un céntimo a cambio. Una decisión que facilitará a cualquier ciber-oyente del mundo comprobar su refulgente contenido, compuesto por un pop etéreo pero sólido, meticuloso pero arrebatador, nada pomposo pero perfectamente arreglado (su autor lo denomina “pop aumentado”), que bebe de los clásicos de ayer (The Beatles, The Beach Boys) y los vanguardistas de hoy (Atlas Sound, Lotus Plaza, Panda Bear o Tame Impala).

NOS TIENE TÓ LOCOS PORQUE… Gracias a su amplio registro vocal e instrumental, Wallace consigue saltar en su repertorio de los mejores pasajes eriza-vellos tipo Perfume Genius cuando saca a relucir su piano y su voz sedosa (como en la ultra-melancólica, minimalista y amorosa “Won’t Be Found”) a las brillantes melodías de guitarra eléctrica que subliman los olvidados Snowglobe o el ya mencionado Lotus Plaza (caso de “Won’t Move”), pasando por la intensidad del lo-fi de raíz norteamericana (“Where To Go”). Todo ello ejecutado con soltura y naturalidad, sin miedo a caer en el intento ni a sonar a imitación múltiple por acumulación de referentes.

PREDICCIÓN DE FUTURO. El decorado más oscuro que se le presenta a Coloured Clocks es que nadie se entere de su existencia (sobre todo fuera de las fronteras de su país de origen). En cambio, el más optimista indica que tiene opciones de ser descubierto por cientos o miles de oídos agudos (entre ellos los de los capos de Captured Tracks o Slumberland, cazatalentos natos) y ávidos de nuevas composiciones de dormitorio (sin parecerlo) que no tienen por qué, necesariamente, proceder de Estados Unidos ni enmarcarse dentro del chill wave chamuscado por el interminable revival synth-ochentero. Porque otro bedroom-pop es posible…

DOS Y DOS SUMAN CINCO. Juan Palomo + perdido en su habitación + pop de gasa y algodón + modesta versión australiana de Bradford Cox = Coloured Clocks

MÁS EN SU… Facebook y en su Bandcamp.

ESCUCHA…Won’t Be Found

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