Yayoi Kusama es una artista que lleva más de seis décadas creando un universo de lo más particular que la ha llevado a exponer en la Tate Modern, el Pompidou y el Reina Sofía, por mencionar sólo algunos de sus logros. Desde 1977 está recluída voluntariamente en un psiquiátrico y es la artista viva más famosa de Japón. A sus 82 años, ni las alucinaciones que la llevaron a ingresar en una institución mental, ni los golpes de la vida ni la misma edad han evitado que siga dando luz a creaciones personales e impactantes. Ella es artista, pensadora, filósofa, diseñadora de moda, escultora, defensora a ultranza del pop-art y, sobre todo, una mente libre (aunque un poco torturada). Sus “polka dots” y sus instalaciones sobre redes son conocidas en todo el mundo, y no hay que ser un entendido en arte para identificar alguna de sus obras. Inconformista, vanguardista, ida de la olla y, sobre todo, inevitablemente avanzada a nuestra época, Yayoi es una de las referencias fundamentales para Marc Jacobs que nunca duda en mostrarle su admiración y ha realizado una colección cápsula para Louis Vuitton donde los absolutos protagonistas son esos topos gigantes que tanto la caracterizan.

La colección está compuesta por algunas prendas de ropa, pequeños y grandes accesorios (incluyendo un reloj), y ya se pudo ver al completo hace unas semanas. Ahora presentan las nuevas estrellas de la colaboración: una serie de bolsos y bolsas en los que la mano de la artista japonesa se mezcla con el pattern clásico de la firma de lujo francesa. Se puede decir, tranquilamente, que esta colaboración es una auténtica locura. Sí, señor.

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