Ya lo gritaba José Luis López Vázquez: “¡¡qué vienen las suecas!!”, con la fascinación que sólo la idolatría calentorra puede provocar. Y es que todo lo que nos viene de allende el frío nos parece exótico, íntimo y acogedor. Como el abundante pecho de una teutona rubia. Odd Molly es una marca sueca que reúne estos adjetivos pero que, alejándose del estereotipo made in la España profunda de finales de los sesenta, aboga por una mujer femenina, inteligentemente recatada y práctica.

La marca nació en 2002 fruto de la unión de los diseñadores Karin Jimtelf Ghatan, Per Holknekt y Christer Andersson, que un día decidieron unir sus talentos para crear una línea de ropa de mujer que la vistiera elegantemente por fuera, y también sirviera para vestirla de alguna manera por dentro. Su objetivo es conseguir una ropa que arregle a una mujer dinámica, que no tiene miedo de explotar su feminidad pero sin caer en la vulgaridad o el exceso. Contención, elegancia, estilo y savoire faire. Eso y más es Odd Molly. Por eso ya tienen tiendas abiertas en más de 1.500 ciudades y 38 países, desde Japón hasta Los Angeles. Y en los últimos años, además de crear cantidad de líneas sugerentes y súper ponibles, se han atrevido con el mundo de la cosmética.

Para demostrar que es una de las marcas más classy y actuales de estos momentos, Odd Molly se ha aliado recientemente con Helena Christensen, la más indie y atenta de las top models de la brillante época de las ídem de los 90. No es sólo un modelo a seguir para las fans de la marca (emprendedora, culta, atractiva e independiente), sino que ha colaborado de forma muy exitosa en alguna colección de la marca y ahora, para la colección de este otoño / invierno, se ha atrevido a ponerse detrás de la cámara para retratar nada menos que a Daisy Lowe con la ropa de la nueva temporada. Ya sabéis, el Hada Cool de la que ya os hablamos hace unos meses. Lo que hemos podido ver, de momento, y gracias a esta sesión que se realizó en el Hotel Chelsea de Nueva York, es que para el frío Odd Molly apuesta por la calidez y la elegancia de los tejidos insinuantes y súper femeninos con un toque folk chic pero con aires a lo años 20 que nos encanta.

La nueva colección se llama Pearl Daisy, se inspira en la artista Pin Up de los años 40 Pearl Frush, inspiración de una ilustración para el avión Steel Bird que, en palabras de Per Holknekt, cofundador y director creativo de Odd Molly, es el avión más bonito del mundo. Flesh & Steel: lo más. El resultado es una colección juguetona, que adapta a la ropa el feeling “Sunday Morning”, cuando más tranquilas, relajadas y cómodas estamos. La nueva colección promete un aire hippie lady mezclado con el charleston chic de los años 20: lentejuelas, capas, jacquards, pieles, chales y encaje.

Con esto, ser toda una it-girl este otoño no debería de ser difícil.

[Estela Cebrián]

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